Antonio Colinas 

 

 

ENCUENTRO CON EZRA POUND

 

Debes ir una tarde de domingo,

cuando Venecia muere un poco menos.

A pesar de los niños solitarios,

del rosado enfermizo de los muros,

de los jardines ácidos de sombras,

debes ir a buscarle aunque no te hable.

(Olvidarás que el mar hunde a tu espalda

las islas, las iglesias, los palacios,

las cúpulas más bellas de la tierra.

Que no te encante el mar, ni sus sirenas.)

Recuerda: Fondamenta Cabalá.

Hay por allí un vidriero de Murano

y un bar con una música muy dulce.

Pregunta en la pensión llamada Cici

dónde habita aquel hombre que ha llegado

sólo para ver gentes, a Venecia,

aquel americano un poco loco,

erguido y con la barba muy nevada.

Pasa el puente de piedra, verás charcos

llenos de gatos negros y gaviotas.

Allí, junto al canal de aguas muy verdes,

lleno de azahar y frutos corrompidos,

oirás los violines de Vivaldi.

Detente y calla mucho mientras miras.

Ramo Corte Querina: ése es el nombre.

En esa callejuela con macetas,

sin más salida que la de la muerte,

vive Ezra Pound.

 

Antonio Colinas. Sepulcro en Tarquinia, 1974

 

 

MEETING WITH EZRA POUND

 

You should go on a Sunday’s evening,

when Venice dies a little less,

among the solitary children,

the rose pale sickness of the walls,

the gardens of acid shadows,

you must seek him, though he will not speak.

(The sea behind will be forgotten as it sinks

all islands, palaces and steeples,

the most beautiful domes on earth.

Do not be trapped by the mermaids and the sea.)

Remember: Fondamenta Cabalá.

There is a glass-maker from Murano

and a bar of gentle tunes.

Ask in an Inn by the name of Cici

where dwells the man that has arrived

to Venice from far to see these faces,

that half mad tall American

with a beard full of snow.

Cross the stone bridge, you’ll see puddles

filled with gulls and cats of black.

There, by the canal of green green waters,

full of blossom and corrupted fruit,

you will hear Vivaldi’s violins.

Stop and be silent, while you look.

Ramo Corte Querina: that is the name.

In that narrow street with flowerpots

that can only lead to death

lives Ezra Pound. 

 

Translated by Borja Aquiló and Ben Clark, 2017